Seguiré atenta al rosa, en verdad excesivo, de un sol que ya decae por frente a la baranda.
Las palomas alcanzan a golpear mis párpados.
VENDEJA
Apilados seretes, cajas de pasas, rubios limones como senos, entre nocturnos ritos y antiguos menesteres: vuestro olor moscatel mi trastorno provoca.
Si no puede volverme vuestro aroma a la infancia, cerraré mis cristales.
NOCHE
La noche, desvelada, recuerda las cosechas: serán naranjas –y ellas lo sabrán- cuando llegue su zumo hasta mi boca y el poso depositen de su aroma en mi sangre.
¡Aplacad esta sed!
ATENCIA, María Victoria, Ex libris, Madrid, Visor, 2003, ISBN: 84-7522-185-8, 155 pp., págs.: 88,89 y 90.