martes, 23 de julio de 2013
jueves, 20 de junio de 2013
miércoles, 22 de mayo de 2013
viernes, 12 de abril de 2013
martes, 26 de marzo de 2013
QUIJANO, Gracián: CANCIONES DE FIJITSUBO Y POEMAS DEL CAPITÁN O-YUKI
QUIJANO, Gracián (Francisca Sáenz de Tejada y Orti) (1946), Canciones de Fijitsubo y poemas del capitán O-Yuki, Madrid, Ediciones J. Romo Arregui.
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QUIJANO Gracián
domingo, 10 de marzo de 2013
ASUNCIÓN OLIVA PORTOLÉS: YO CONOZCO MI HERENCIA
EL PAÍS
CARTAS
AL DIRECTOR
Yo conozco mi herencia
Algunos profesores y alumnos del IES Ingeniero de la Cierva de Murcia han
grabado un vídeo titulado Gracias Grecia: nuestra herencia en el que recuerdan
en unos pocos minutos las creaciones de aquella cultura que hoy siguen vivas
también entre nosotros.
En Grecia se han sorprendido con este reconocimiento y se está
hablando de ello en muchos programas de la TV y la radio helenas. El vídeo ha recibido ya en
YouTube más de 300.000 visitas. Es necesario decir también que ese vídeo forma
parte de una iniciativa que se está extendiendo por todo nuestro país y que se
denomina “Yo conozco mi herencia” con la cual no solo se quiere rendir un
homenaje al país que ha sido cuna de nuestra cultura (que lo necesita ahora más
que nunca), sino también para que en la nueva Ley de Educación (LOMCE) no
desaparezcan también la
Cultura Clásica de 3º de la ESO ni el Griego de Bachillerato que hoy es una
asignatura de Modalidad y quieren transformarla en una optativa.
Y, lo mismo ocurre con la Historia de la Filosofía en 2º de
Bachillerato que quieren dejarla como optativa. ¿Eso considera nuestro ministro
que es una “mejora de la calidad educativa”?— Asunción Oliva Portolés. Catedrática
de Filosofía jubilada y estudiante de Griego Moderno.
"Gracias, Grecia" Nuestra herencia ("Thank you Greece" Our heritage)(Subtitled)
Grecia está presente en muchos aspectos de nuestra vida cotidiana. Dirigido por
- CC
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OLIVA Asunción
jueves, 14 de febrero de 2013
martes, 15 de enero de 2013
MUJERES BAJO SOSPECHA. MEMORIA Y SEXUALIDAD (1930-1980), EXPOSICIÓN EN EL ATENEO DE MADRID
Del 11 de enero al 10 de febrero de 2013 en la Sala Prado 19.
Horarios: De martes a viernes de 17.00 a 20.30 horas. Sábados
de 11.00 a
15.00 y de 17.00 a
21.00 horas. Domingos de 11.00
a 15.00 horas. Exposición comisariada por Raquel Osborne
y María Rosón.
La sexualidad de las mujeres entre 1930 y 1980
es el tema que guía esta exposición. A través de los objetos y documentos que
estuvieron cerca de la vida de las personas, se marca un recorrido temático y
no lineal entre lo íntimo y lo público, lo popular y las élites, lo anónimo y
los personajes con nombre y apellidos. Un mosaico inacabado con unas
protagonistas, las mujeres puestas bajo sospecha durante la dictadura
franquista, que a pesar de estar duramente reprimidas o aburridamente
conformadas, en ocasiones encontraron espacios en los que expresarse con voz
propia. Cartel. Imágenes.
En la dictadura
franquista se exigió a las mujeres un exceso de virtud, encarnar un modelo de
decencia y castidad que “limpiara” la “degradación moral” republicana. Durante
este periodo se alcanzaron aspiraciones de emancipación fundamentales: el
acceso a la educación, al trabajo, al voto o al divorcio. Las mujeres empezaron
a destilar modernidad.
Catalogadas como
individuas de dudosa moral, su acceso a la ciudadanía fue castigado
ejemplarmente durante la dictadura a través de cárcel, violencia, exilio,
silencio o uniformidad. Monjas y falangistas de la Sección Femenina
trataron de domesticar a las mujeres para ajustarlas al modelo de madres y
esposas sacrificadas. Sus armas, el nacionalcatolicismo y la férrea disciplina
impuesta en los cuerpos. La publicidad, la moda o el espectáculo se encaminaron
a la construcción de mujeres decentes.
No siempre se
consiguió y por los intersticios de una cultura pretendidamente monolítica
surgieron ideas imprevistas y reinterpretaciones imaginativas: algunas
disidentes sexuales crearon espacios de libertad. Al final de la dictadura y
con la transición democrática emergieron corrientes feministas y de libertad
sexual. Política y sexo en femenino se empezaban a manifestar públicamente y
con voz propia.
Organiza
Universidad Nacional de Educación a Distancia
Financia
Ministerio de Presidencia
Colabora
Ateneo de Madrid
Horarios:
De martes a viernes de 17.00 a 20.30 horas.
Sábados de 11.00
a 15.00 y de 17.00 a 21.00 horas.
Domingos de 11.00 a 15.00 horas.
MUJERES BAJO SOSPECHA. MEMORIA Y SEXUALIDAD (1930 ...
canarias-semanal.org/.../mujeres_bajo_sospecha__... - Translate this page
Jan 21, 2013 – La exposición “Mujeres bajo sospecha. .... IUC califica el nuevo plan de Guaguas de Las Palmas como "insuficiente" y "excluyente" · Santurzy ...https://www.youtube.com/watch?
Álbum
en El País sobre la exposición. Podrás descubrir algunas de las piezas de la
exposición.http://cultura.elpais.com/cult ura/2013/01/11/album/135792631 3_645755.html#1357926313_ 645755_1357927947
La sexualidad (in)visible
Una muestra rastrea el adoctrinamiento y la represión femenina durante el franquismo
Una pareja recién casada mira con gesto serio a la cámara. La foto es de 1901. En el acta matrimonial constan como Mario y Marcela, pero en realidad Mario es Elisa. Es probablemente uno de los primeros matrimonios homosexuales documentados en España y el engaño permitió pasar por el altar. Su historia forma parte de la exposición Mujeres bajo sospecha: Memoria y sexualidad. La muestra repasa la sexualidad femenina en la España del siglo XX. Desde las modernas que en los años 30 se cortaban el pelo como los chicos, hasta el destape y el feminismo de los 70.
“Durante el franquismo no se hablaba de las lesbianas, eran invisibles. Sin embargo hubo leyes específicas de represión. De ahí la importancia del disimulo”, destaca Raquel Osborne, una de las comisarias de la exhibición. La ocultación dificultó la recolecta de datos y las investigadoras tuvieron que ir más allá de documentos oficiales para descubrir el rastro que dejaron las mujeres que retaron a las convenciones. Testimonios, fotografías y ropa ayudan a retratar a las “duramente reprimidas y aburridamente conformadas”. Los objetos recomponen un relato que en gran medida permanecía en la oscuridad.
La exposición reúne las notas que se escribían las niñas en un colegio religioso, revistas femeninas y testimonios orales. “Mantén la pureza este verano”, le escribía una colegiala a otra en el reverso de una estampita. También se reconstruyen los códigos a los que recurrían las homosexuales de Barcelona. “Librera’ significaba ‘lesbiana‘ y ‘tebeo’, era una jovencita”, explica Osborne.
Durante el franquismo el cuerpo de la mujer era algo prohibido”, señala la comisaria. De ahí el uso del pololo, los pantalones abombados que cerraron la polémica del deporte entre Iglesia y Falange. “Para la Sección Femenina el culto al cuerpo era muy importante pero las monjas no querían que se marcaran las formas”. La solución fue este pantalón abombado de dudosa comodidad para hacer estiramientos.
La muestra insiste en los contrastes. Dos juegos de la oca, uno con imágenes religiosas y otro con dibujos eróticos. Un cilicio frente a un libro de artes amatorias. También historias personales: la de la escritora feminista Carlota O'Neill, viuda de un militar republicano que pasó cuatro años en prisión, frente a la de Josefina Vilaseca, niña que murió por las heridas de una violación frustrada. La Iglesia la usó como ejemplo de castidad. “Era un ejemplo: antes morir que pecar”, explica la comisaria María Rosón.
Mujeres bajo sospecha. Ateneo de Madrid. Hasta el 10 de febrero. Gratis.
EL PAÍS
La sexualidad (in)visible
Una muestra rastrea el adoctrinamiento y la
represión femenina durante el franquismo
imagen:
Una imagen de una prostituta y un vecino del
Raval. / JOAN COLOM
Una pareja recién casada mira con gesto serio a la cámara.
La foto es de 1901. En el acta matrimonial constan como Mario y Marcela, pero
en realidad Mario es Elisa. Es probablemente uno de los primeros matrimonios
homosexuales documentados en España y el engaño permitió pasar por el altar. Su
historia forma parte de la exposición Mujeres bajo sospecha: Memoria y
sexualidad. La muestra repasa la sexualidad femenina en la España del siglo XX. Desde
las modernas que en los años 30 se cortaban el pelo como los chicos, hasta el
destape y el feminismo de los 70.
“Durante el franquismo no se hablaba de las lesbianas, eran
invisibles. Sin embargo hubo leyes específicas de represión. De ahí la
importancia del disimulo”, destaca Raquel Osborne, una de las comisarias de la
exhibición. La ocultación dificultó la recolecta de datos y las investigadoras
tuvieron que ir más allá de documentos oficiales para descubrir el rastro que
dejaron las mujeres que retaron a las convenciones. Testimonios, fotografías y
ropa ayudan a retratar a las “duramente reprimidas y aburridamente
conformadas”. Los objetos recomponen un relato que en gran medida permanecía en
la oscuridad.
La exposición reúne las notas que se escribían las niñas en
un colegio religioso, revistas femeninas y testimonios orales. “Mantén la
pureza este verano”, le escribía una colegiala a otra en el reverso de una
estampita. También se reconstruyen los códigos a los que recurrían las
homosexuales de Barcelona. “Librera’ significaba ‘lesbiana‘ y ‘tebeo’, era una
jovencita”, explica Osborne.
Durante el franquismo el cuerpo de la mujer era algo
prohibido”, señala la comisaria. De ahí el uso del pololo, los pantalones
abombados que cerraron la polémica del deporte entre Iglesia y Falange. “Para la Sección Femenina
el culto al cuerpo era muy importante pero las monjas no querían que se
marcaran las formas”. La solución fue este pantalón abombado de dudosa
comodidad para hacer estiramientos.
La muestra insiste en los contrastes. Dos juegos de la oca,
uno con imágenes religiosas y otro con dibujos eróticos. Un cilicio frente a un
libro de artes amatorias. También historias personales: la de la escritora
feminista Carlota O'Neill, viuda de un militar republicano que pasó cuatro años
en prisión, frente a la de Josefina Vilaseca, niña que murió por las heridas de
una violación frustrada. La
Iglesia la usó como ejemplo de castidad. “Era un ejemplo: antes
morir que pecar”, explica la comisaria María Rosón.
Mujeres bajo sospecha. Ateneo de
Madrid. Hasta el 10 de febrero. Gratis.
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Rojas, enfermas y pecadoras
Publico.es-Jan 12, 2013
La exposición 'Mujeres bajo sospecha. Memoria y sexualidad' analiza el papel de la mujer desde la II República hasta la Transición prestando ..
Cuarto mundo - 'Mujeres bajo sospecha. Memoria y ... - RTVE.es
www.rtve.es › ... › Radio Exterior › Cuarto mundo - Translate this page
Jan 16, 2013 – Todos los informativos online de Cuarto mundo en RTVE.es A la ... Laexposición Mujeres bajo Sospecha (Memoria y sexualidad .... La luz podría subir un 6% en 2013 pasado jueves Estamos sufriendo de lleno la llamada 'cuesta de enero'. ....audio 180 Grados - Black Rebel Motorcycle Club - 22/01/13 ...¿Sabéis que en la exposición os podéis encontrar un fabuloso cuadro de Maruja Mallo? La artista Maruja Mallo, su compañera de estudios Margarita Manso y la poeta, campeona de natación y gimnasta, Concha Méndez, fueron amigas y compañeras de correrías en los años veinte y treinta del pasado siglo. Pioneras en la utilización del bikini, la práctica del deporte, el baile del charlestón, también comenzaron a lucir por las calles de Madrid su cortas melenas sin sombrero. Esta práctica ―posiblemente importada por Margarita Nelken desde Inglaterra― se conoció como sinsombrerismo y constituyó una potente transgresión de las normas del decoro, abriendo un camino, que “junto a la batalla por el pelo corto”, permitió a muchas mujeres hacer de su aspecto e indumentaria un signo de libertad y modernidad. |
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OSBORNE Raquel
miércoles, 5 de diciembre de 2012
ASUNCIÓN OLIVA: NIKOS DIMOU. LA DESGRACIA DE SER GRIEGO
Nikos Dimou, La desgracia de ser
griego, Barcelona, Anagrama, 2012.
"Pues
bien, al escribir sobre la desgracia, he escrito también sobre la felicidad." "Sobre la
felicidad de la desgracia de ser griego."
El libro de Nikos Dimou que acaba de publicarse en
la Editorial
Anagrama , traducido por Vicente Fernández González, fue
editado por primera vez en Atenas en el año 1975. La forma en que está escrito, 193 aforismos, divididos en seis capítulos y un Post Scríptum para la edición
de 2012, es excelente porque sus aforismos no se presentan de forma inapelable
y rotunda, sino, como dice el mismo autor, "dardo - pausa - dardo.
Insinuaciones y reflexiones."[1]
Muy bien trabados entre sí, acercan fácilmente al lector a la firme argumentación
subyacente.
Lo que más me ha llamado la atención de este libro
es el año en que fue escrito: 1975. En Julio de 1974 Grecia acaba con la Dictadura de los
Coroneles mientras los españoles estábamos bajo el franquismo que acabó con la
muerte del dictador en noviembre de ese mismo año. Grecia entró en 1981 en la Unión Europea mientras
España lo hizo en 1986. Si 1975 fue un año en el que Grecia gozaba de nuevo de
democracia, los españoles en diciembre nos preguntábamos qué iba a suceder
después. Por esta razón, en el aforismo 127 cuando Dimou dice que "Grecia
tiene la peor seguridad social, el mayor número de accidentes de tráfico y el
sistema educativo más pobre" (127) y espera que algún país como Portugal
le desmienta en algo, sin necesidad de tirar de estadísticas es seguro que
España estaba peor que Grecia, con la
añadidura de no tener ni libertad ni derechos. Por ello, al releerlo, he
intentado ponerme en el lugar de un español de la misma época y comparar nuestra
situación con la Grecia
que describe Dimou. Lo que me lleva a advertir que este texto no pretende ser
una crítica literaria sino una aportación al debate que el autor quiere
suscitar .
Empiezo con una confesión: hay algo que me resulta
espinoso al leer este libro hoy, en 2012: aceptar las generalizaciones que el
autor hace del "alma" o del "espíritu griego". Esta
concepción, que aparece con Herder y la recoge Nietzsche, fue criticada por
filósofos como Dilthey y considerada, más tarde, como deudora del psicologismo.
Sin embargo, ya en el siglo XX y entre los antropólogos aparece la idea de
"cultura" muy ligada a la de "identidad", concepto que
luego va a utilizar nuestro autor. La cuestión es que el concepto de cultura
puede considerarse como esencialista, es decir, monolítico, sin fisuras, o
puede abrirse a posibles interacciones con otras culturas y aparecer como algo
fluido, cambiante (Geertz), al igual que el de identidad, concepción por la que
me inclino. Y es precisamente en la década de los 80 cuando aparecerán las
tensiones entre estas dos visiones de cultura e identidad. Por ello el libro no
puede tener en cuenta este debate debido a su fecha de publicación.
Sin embargo, aceptemos las dicotomías que Dimou
plantea entre las figuras de Alejandro Magno y el personaje central del teatro
de sombras: Caraguiosis. Considero que son figuraciones más que arquetipos.
Según el autor, el griego actual siempre escogerá al primero. Alejandro Magno,
hijo de Filipo II de Macedonia y que tuvo a Aristóteles como preceptor, parece
que admiraba tanto a la Atenas
clásica que estaba seguro de que si la conquistaba, y con ella al resto de
Grecia, llevaría a su apogeo una civilización que estaba hecha a la medida del
hombre. La polis no era el Imperio y
la lucha que libraron los atenienses contra Alejandro y otros invasores
contribuyó a destrozarla. Pero, siguiendo con las comparaciones, gran parte de
nuestra generación del 98, sobre todo Unamuno y Ortega, analizaron la obra de
Cervantes centrándose en las figuras de Don Quijote y Sancho. No sé si podría
servir esta comparación para acercarnos a la de Dimou. Don Quijote no era
Alejandro, pero seguramente Sancho podría ser el equivalente a Caraguiosis.
Alejandro fue el creador de un imperio pero tenía una concepción de su Imperio
tan "idealista" (si podemos utilizar esta expresión) como Don Quijote
de la vida y Unamuno de la
España posterior a la pérdida de las últimas colonias. La
diferencia residiría, creo, en que si el griego actual, según dice el autor, tuviera
que escoger, se decantaría por una figura de su propia historia. En cambio,
para los jóvenes españoles de 1975 ninguna de las dos figuras les resultaba
atrayente, porque en ese momento formaban parte de un pasado siniestro del que
huían pensando que el futuro forzosamente tendría que ser mejor. Es decir, si
aceptamos lo que el autor dice, los griegos están más vinculados a su historia
que los españoles lo estaban entonces a la nuestra. No me atrevo a afirmar que
hayamos cambiado excesivamente de actitud. Considero, en cambio, que esto tiene
mucho que ver con la "identidad griega" que Dimou va a cuestionar.
Entrando ya en el corazón de la obra, el autor
parte de una definición de felicidad cuando menos discutible: el estado por el
que la realidad coincide con nuestros deseos. Y un poco más adelante, habla del
"estado de equilibrio que llamamos felicidad."(8) Lo cierto es que
para muchos filósofos y otros que no lo son, la felicidad, cuando existe, no es
un estado de equilibrio, es un estado en el que la emoción está presente y la
emoción, como su nombre indica, implica movimiento. Sin embargo, lo que sí es
cierto es que "el ser humano es un animal trágico." (16) "Cuanto
más humano es alguien tanto más desea y demanda, tanto mayor es la brecha. Y si
es héroe, lucha y perece. Y si es artista, intenta llenar la brecha con formas."(17)
Una definición de felicidad que al final va a matizar.
El elemento que sobresale en todos los comentarios
que he podido leer sobre este libro se refiere a la "clarividencia" de
Dimou cuando afirma que ya, en aquel momento, los griegos viven por encima de
sus posibilidades (32), considerando esto como un rasgo del carácter nacional.
Y ello sin estar aún en la U.E .,
sin las ayudas de esta, varios años antes de aquellos Juegos Olímpicos que
parece que fueron el comienzo de todas las "burbujas". Estimo que si
nos quedamos solo con esta idea, no habremos entendido el pensamiento del
autor. Dice Dimou que "cualquier pueblo que descendiera de los antiguos
griegos, sería automáticamente desgraciado. A menos que pudiera olvidarlos o
superarlos."(49) Esta es para mí la idea fundamental de la que se deriva
todo lo demás. ¿Podemos hacernos idea los españoles, los italianos, los
alemanes, hasta los franceses que se enorgullecen (aunque cada vez menos) de la Ilustración , la Revolución francesa y la Declaración de los
Derechos del Hombre, de esa herencia tan admirable y, a la vez, tan pesada? Esa
sí es una característica de ese pueblo, que no creo que ningún otro tenga.
"Es horrible no sólo no poder superar, sino no poder siquiera comprender las obras de tu padre." (54) El
autor divide a los griegos actuales en tres categorías: los conscientes, los
que han sentido el peso de su herencia y les abruma; los semiconscientes que
solo saben "de oídas", que conocen la perfección de sus antepasados y
les halaga cuando se les habla de ella pero sienten desasosiego porque no los
comprenden del todo y no pueden emularlos. Por último, los inconscientes, los
que más se parecen a los personajes del teatro de sombras y que conocen a los
antiguos gracias a los mitos y las leyendas populares. "Esas
personas...son las que crearon la tradición y el arte popular. Las únicas que
han vivido sin la angustia de la herencia."(56) Esa herencia constituye
para el autor una de las raíces de lo que llama el Complejo Nacional de Inferioridad
de los griegos. Si embargo, no veo en el autor una referencia explícita al
hecho de que esta magnífica herencia se forjara interpretando e integrando las múltiples influencias orientales que
absorbieron para construir una cultura "diferente"
a todas las demás. Seguramente sin ellas la cultura griega no sería la que
conocemos.
La segunda raíz
tiene relación con los ¿otros? "europeos". Cree que los griegos no se
sienten europeos, se perciben siempre "fuera". El autor mismo se
pregunta hasta qué punto lo son. De Europa solo les llegaron "escasos ecos
de los grandes movimientos culturales" que crearon la civilización
contemporánea, y entre ellos cita: la Escolástica medieval, el Renacimiento, la Reforma , la Ilustración y la Revolución Industrial.
(62) Bien, si a eso vamos, nuestro país lo único que tuvo fue lo peor de la Escolástica ; nuestro
Renacimiento empezó llamándose plateresco, una amalgama de elementos góticos y
algunos rasgos importados (el Greco, cretense, fue el mejor de nuestros pintores y se encargaron obras de
italianos o de autores formados en Italia) y terminó con el siglo XVII, que fue
llamado de Oro, pero que ya no era Renacimiento.
Aquí nos llegó la
Contrarreforma y su esbirro, la Inquisición. De la Ilustración poco
supimos porque los que sabían algo fueron ejecutados y de la Revolución Industrial.. ....¿qué
decir? Sin embargo, a los españoles no nos preocupó esto cuando "nos"
metieron en Europa; más bien consideramos que era natural. Aquello de que
"Europa acaba en los Pirineos" nos ofendía. Posiblemente hoy la
percepción haya cambiado desde la entrada del euro y sobre todo a causa de la
crisis que nos azota y en la que a Europa le traemos al pairo. Por lo tanto, pienso
que esa segunda raíz, si existe entre los griegos, existe igual entre los
españoles, portugueses y algunos pueblos más.
Ya he hablado antes de la evolución del concepto
de cultura y de identidad. Habría que añadir que este último concepto se forma
al mismo tiempo que el concepto de Nación. Pues bien, me parece demasiado
tajante decir que los griegos son un pueblo sin identidad y que esto les hace
sentirse fuera de "los otros europeos." "Si la trayectoria de la Nación hubiera sido normal,
tal vez no tendríamos hoy problemas de identidad."(72) ¿Qué nación entre las
europeas ha tenido una trayectoria "normal"? Tanto Italia como
Alemania se constituyeron como nación en 1870 y 1871 respectivamente. Francia,
después de estar dividida en el siglo XVI por las guerras de religión, fue
ocupada por los alemanes en el siglo XX. Este mismo siglo estuvo dominado en
Europa por dos Guerras Mundiales; durante la Segunda , Alemania ocupó una serie de países,
entre ellos la misma Grecia. España, de la que tanto se ha escrito que fue la
primera en constituirse en nación a fines del siglo XV, entró luego en una
etapa de luchas sucesorias hasta que, gracias a la explotación de las Indias
Occidentales, tomó el mando como emperador Carlos I, quien también lo era de
Alemania. No hay ninguna normalidad en la trayectoria de estas naciones. Y, en
cuanto a los problemas de identidad, si hoy preguntáramos a españoles de a pie
qué tienen en común con el resto de sus compatriotas, nos llevaríamos un gran
chasco con las respuestas. Creo que ni las vicisitudes de las naciones ni las
invasiones que hayan sufrido pueden ser determinantes para formar o no parte de
algo que, en su comienzo, parecía prometedor, pero que no se ha realizado: la
idea de una Europa unida.
Es más, los españoles no tenemos ni hemos tenido
nada parecido a lo que Dimou llama, con una bella metáfora, la "sal de la grecidad"(78)
cuando dice temer que los griegos la lleguen a perder.[2]
Esa "sal" no sólo proyectó e hizo posible la "polis" sino
que, además, un griego del siglo IV a.C., Zenón de Citio, introdujo la noción
del cosmopolitismo: el sabio debe ser ciudadano del mundo. Es decir, no le daba
tanta importancia a la identidad de los pueblos sino a ser solidarios e iguales
a todos los seres humanos. Creo que esto forma parte también de esa "sal".
Sobre los aforismos que se refieren a las
instituciones, opino que se podrían aplicar a España con pocos cambios. Por
ejemplo, cuando dice de la educación griega que se fundó en un principio que
era "peor que nada". "Era una contradictio in terminis: la civilización greco-cristiana. Dos
nociones que se repelen mutuamente en un mismo adjetivo."(123) Estoy plenamente
de acuerdo con esta idea, aunque sabemos que hay sectores en Europa que dan al
cristianismo incluso más valor que a la herencia griega. En España, si nos
trasladamos a 1975, la educación tenía poco en cuenta todo lo que no fuera el
catolicismo y la idea de "España como unidad de destino en lo
universal"(¡!). En cambio, no puedo estar de acuerdo con las reflexiones
que dedica a las mujeres. "En tanto que el hombre griego tiene que luchar
para liberarse de sí mismo, la mujer griega tiene que combatir para liberarse
del hombre griego. Después llegará el momento de la lucha consigo misma."(148)
Me doy cuenta de que en aquella época las únicas "europeas" que luchaban
por sus derechos (no contra los hombres) eran unas pocas francesas e italianas.
Pero la lucha no puede ser individual, ni dividida. Las mujeres y los hombres
tendrán que luchar juntos contra la estructura patriarcal de la sociedad y de
la religión griegas, lo mismo que en los demás paises "europeos".
Ahora bien, la clave del libro está en el Epílogo.
"Porque tal vez la verdadera felicidad para los griegos no resida en el
equilibrio estático (tan precario, por otra parte) entre oferta y demanda, sino
en la dialéctica agonística de la vida."(171) Es decir, la brecha entre el
deseo y la realidad está ahí y no se puede obviar. Y "todos aspiramos a la
felicidad. Pero si alguna vez los seres humanos llegaran a reconciliarse
plenamente con la realidad, el espíritu griego -el espíritu trágico, el
espíritu agonístico- se habría perdido."(174 )
"Reconciliación con la realidad significa
superación (momentánea), o ignorancia de la realidad. Modorra y olvido. Sin
embargo siempre hay límites. Implacables."(175) El límite estaría en la
muerte. Pero los griegos han adorado "durante tres mil años la vida. Desde
Homero hasta Elitis."(177) "Ninguna religión ha podido
reconciliarlos con la muerte....Sólo el ´´ahora``
tiene el valor de ´´siempre``." (179) "La consumación de la tragedia
griega: amar la vida más de lo soportable."(180) "El pesimismo griego
nace de la afirmación excesiva de la vida y no de su negación. De la
incapacidad de reconciliarse con la finitud de la vida."(181) Continuando
con la acertada metáfora de Dimou, la "sal de la grecidad" estaría ya
en otro griego del siglo IV a. C., Epicuro: "La muerte es una quimera,
pues cuando yo estoy, ella no está; y cuando ella está, yo no."
"¿Encontrará alguna vez esta gente su rostro?
O acaso sea la contradicción su verdadero rostro." (184) Pienso que,
efectivamente, la identidad, el rostro, es siempre contradictorio. Si no, como
dice el autor, nos convertiríamos en máscaras. Y aquí introduce la visión de la
luz, firmemente unida a la de vida. "El rostro de Grecia....Pues tal vez
fuera imposible contemplarlo completo. Te ofuscaría la luz. La ´´luz angelical
y negra``."[3] (185)
"La luz griega. Bocanada de aire y arma letal."(186) "Todo
sombra áspera y luz esta tierra."(187) No he visto más acertada y
conmovedora descripción de "lo griego" que la que Nikos Dimou nos
propone aquí.
Si en un futuro se pudiera replantear la cuestión
de los cimientos de otra "Europa" que la que sufrimos en este
momento, Dimou sería un buen guía para trazar el camino. Pero yo también temo,
como el autor, que los pensamientos que va desgrananando en una cadena de
aforismos internamente enlazados entre sí, "las personas serias los
encuentren frívolos y las más frívolas, serios". Con el lema délfico que
el autor cita de "Conócete a tí mismo", Dimou quiere ayudar a sus
compatriotas a ser mas racionales que emocionales. Ahora bien, no debemos
olvidar que él también es griego y que
en su amor declarado por Grecia y por llegar a la verdad, sus argumentos pueden
volverse en su contra y favorecer el desarrollo de sofismas que no están en la
intención del autor. Es un riesgo, pero cualquier libro que abra un debate tan
crucial como éste tiene que asumirlo.
Asunción Oliva Portolés. Diciembre 2012
Asunción Oliva Portolés. Diciembre 2012
[1] Obra citada, p. 93. A
partir de ahora, citaré los aforismos señalando su número entre paréntesis.
[3] Y. Seferis, El "Zorzal" III en Poesía
Completa, traducción de Pedro Bádenas de la Peña , Madrid, Alianza, 1986, pp. 186-188.
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